La postura oficial de la Casa Rosada es culpar a Villarruel pero por debajo se lanzan dardos y buscan responsables por la derrota. Bullrich, Sturzenegger y los Menem en la mira.
El obligado retiro del capítulo de reforma de la ley de tierras que quería impulsar Javier Milei y tuvo que dejar atrás en el camino hacia el recinto generó una andanada de pases de factura cruzados en el Gobierno.
La postura oficial en la Casa Rosada fue apuntar todos los cañones a Victoria Villarruel (que a esta altura es prácticamente un miembro más de la oposición) y exculpar a Patricia Bullrich. “Son negociaciones, puede pasar”, dijeron cerca del Presidente.
Sin embargo, por lo bajo corrían ayer los cuestionamientos mutuos entre los campamentos políticos de La Libertad Avanza, y la jefa de los libertarios en el Senado no salió indemne. Tampoco el autor del proyecto, Federico Sturzenegger, también apuntado por su rol en el conflicto con los prácticos que dejó decenas de buques frenados en los puertos. Y los principales asesores de Karina Milei, la dupla de los Menem.
Esta vez, los Menem no se lanzaron contra Santiago Caputo. El asesor se encuentra cada vez menos involucrado, por decisión de Karina Milei, en las negociaciones en el Congreso. En cambio, culparon a Patricia Bullrich por “venderle” a la cúpula que estaban los votos. No solo en la mesa política, dos días antes de la sesión, sino desde la semana previa. Demasiado confiada, demasiada antelación, deslizaron. “Aparentemente no sabe porotear”, dijo, picante, funcionario de LLA.

En las Fuerzas del Cielo, en cambio, no se privaron de enfocar la mira en los operadores riojanos de Karina Milei, que sí tuvieron intervención en las negociaciones, en especial en los diálogos con los gobernadores.
En ese sector, criticaron la estrategia electoral de Karina Milei, que no definió aún los presuntos acuerdos con los gobernadores de cara al año que viene.
“¿Por qué los aliados se la jugarían por vos, si vos no les das ninguna garantía de acordar en sus provincias y te hacés el que querés jugar en todos lados? Está pasando lo mismo que en 2025″, dijo un alto referente del sector de los “cielistas”, donde apuntaron contra el “equipo político” de la hermana del Presidente.
Hasta ahora, el karinismo sólo desliza off the record que privilegiará los acuerdos en pos de la reelección de Javier Milei. Pero no cristalizó en discursos oficiales o pactos “concretos” esas proyecciones. Lo cual, vislumbran los críticos de la conducción karinista en Balcarce 59, podría complicar el principal objetivo político del Gobierno del año: la eliminación de la PASO. Un fracaso en ese terreno clave, diagnostican, generaría un daño mucho más importante que el retiro del capítulo del proyecto que buscaba modificar la ley de Tierras.
También acusan a los Menem de perjudicar la relación con los aliados: “Hace dos meses los Menem entregaron el proyecto para que se apruebe el pliego de Emilio Rossati”, deslizó un alfil caputista, en referencia al hijo del juez de la Corte, Horacio Rosatti y el conflicto que hizo que Bullrich tuviera que faltar al acuerdo que había alcanzado con los jefes de los bloques dialoguistas.

Por otro lado, cerca de Karina Milei hay un fuerte malestar con Sturzenegger, que viene de largo. “Mandan proyectos demasiados grandes y ambiciosos”, se quejaron en el bloque libertario. En paralelo, dicen que el ministro de Desregulación está acusando recibo de los dardos en su contra y que no está cómodo.
En el oficialismo sumaron a la ecuación de la derrota las acusaciones de la oposición al senador violeta Joaquín Benegas Lynch, que, como trascendió ayer, forma parte de una empresa que se dedica a la venta de tierras a extranjeros. “Nosotros también tenemos que ser más prolijos”, espetó un funcionario mileista. Poco después, la kirchnerista Juliana Di Tullio presentó una impugnación en contra del hermano de Bertie, muy cercano al Presidente.
A pesar de los múltiples malestares y desconfianzas oficialistas, no se esperan represalias ni mea culpas en público. El Gobierno ya demostró que necesita de Bullrich para ganar las elecciones del año que viene y está dispuesto a tolerar sin miramientos. Y, no es necesario agregarlo, en la cúpula del Ejecutivo no hay ningún tipo de interés en cuestionar, siquiera por encima, a los intocables Menem. Sturzenegger, mientras, es uno de los ministros favoritos de Javier Milei y uno de los que mejor imagen tiene entre los fieles al Gobierno. Mismo caso con Bertie.
Apenas se podría pensar, dicen, en la posibilidad de mejorar la estrategia de nexo con los gobernadores. Y, en paralelo, ir a un reenfoque de la agenda parlamentaria para apuntar a sacar únicamente reformas estructurales, como la de la carta orgánica del Banco Central. “Nadie va a pagar los costos”, se lamentó un operador de Milei.
En Balcarce 50, cerca de Karina Milei, anoche se mostraban optimistas a pesar de todo, de cara a la sesión de hoy: “La ley que importa es la de Propiedad Privada y se va a tratar. Siempre en las leyes hay que negociar”, dijeron.
